“La boda de mi mejor amigo” a la mexicana es divertida y relajada, pero nunca como la versión original

Le han cuestionado al director Celso García del porqué hacer un remake de un clásica chick flick de los años 90 como “La boda de mi mejor amigo” (“My Best Friend’s Wedding”) cuya protagonista es la inigualable Julia Roberts. Y la respuesta ha sido que es un filme para las nuevas generaciones que no la conocen; ese es un buen punto a su favor, hay historias que vale la pena que se retomen y que se refresquen y sobre todo adquieran identidad del lugar de dónde somos. Sin embargo, el que pega primero, pega dos veces y la versión original de “My Best Friend’s Wedding” nunca pasará de moda.

La versión mexicana está protagonizada por Ana Serradilla, Carlos Ferro, Miguel Ángel Silvestre y Natasha Dupeyrón. Ana hace el papel de Julia, Natasha el de Cameron Díaz, Miguel Ángel el de Rupert Everett y Ferro el de Dermot Mulroney. Es inevitable no quitarse de la mente la versión original mientras ves cómo transcurre la tropicalización de las situaciones, el lenguaje y los chistes que se presentan en la cinta mexicana.

La trama se desarrolla entre Ciudad de México y Jalisco nuestro Estado, en donde podemos ver a Guadalajara, Tlaquepaque, Zapopan y Ajijic luciéndose en todos su esplendor. Hay sitios bellísimos que se ven en la cinta, como lo son El Expiatorio, el puente Matute Remus, la zona del centro comercial Andares y el Estado Akron. De hecho, en esta nueva versión el personaje de Natasha es hija de un empresario dueño de un equipo de fútbol, ¿les suena?

Como cinéfilo no iba con muchas expectativas al saber que es una comedia romántica mexicana contemporánea basada en otra comedia romántica que nos dio momentos icónicos para recordar. Un momento que esperaba con ansías fue aquél en el que cantan “I say a little pray for you” en el restaurante. Tenía la duda de cuál sería la canción elegida para ese momento… y creo que me quedó a deber el tema elegido y el momento creado en la película.

Mientras veía el filme pensaba en que quizás Ana Serradilla se ha posicionado sin querer buscarlo, vamos, que no ha sido a propósito, como “la Julia Roberts mexicana”, pues ha protagonizado varias comedias románticas, una clásica en su carrera histriónica es “Cansada de besar sapos”. Y la verdad es que me gusta mucho el estilo relajado y muy natural que tiene Ana.

Mención especial me merece don Miguel Ángel Silvestre. Su actuación me encantó, siento que la película estaba yéndose un poco plana en el desarrollo y cuando entra su personaje, todo tomó dinamismo, es muy simpático, y da justo en el tono que deberían estar todos los actores. Carlos Ferro muy guapo y todo, pero no atrapó su personaje. Lo mismo pasó con Natasha Dupeyrón, que no entiendo quién NO la peinó ni la maquilló en toda la película.

En general, creo que es una adaptación mexicana que para mi gusto le hizo falta más emoción y mayor construcción en algunos personajes, en otros le sobró, como las primas que creo que estaban muy por encima del tono de los demás, incluso un poco sobreactuadas.

La cinta es una buena opción para ir a ver este 14 de Febrero para pasar un rato divertido y agradable. Es una película relajada y divertida que si te saca la risa en más de una ocasión. Pero en verdad, si van a verla olvídense de la original y disfruten las situaciones planteadas en esta propuesta del director Celso García. Si son nuevas generaciones, probablemente conecten mucho más fácil.

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Rob Hernández

Opinólogo de tercera generación que usa la escritura como catarsis. Fan de escuchar los silencios y sarcástico a la menor provocación. Don´t Call my name, just call me @Robsmx

RosaDistrito

En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 10 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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