En el marco de la edición 40 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), los productores Oswaldo Zárate y Yankel Stevan, junto al director Claudio Callao, presentaron “La Casa Azul”, una película mexicana que está causando sensación a nivel internacional y que recientemente ganó el premio “Best Feature” en los Red Movie Awards en Francia.
“Es la primera vez que una película mexicana gana ese premio”, compartió emocionado Yankel Stevan. “Claudio y Oswaldo fueron a recogerlo, y vienen más buenas noticias: ya hay otro premio en camino desde Japón, y se esperan reconocimientos en Italia y Berlín. Es un buen augurio”.
La cinta, producida por Imaginary Spirit Films, relata la historia de “Martín”, un pianista venezolano retirado que encuentra inspiración —y amor— en “Mariana”, la hija de su mejor amigo. El giro es que “Martín” es 42 años mayor que ella. “Es una historia atrevida, no es sencilla”, afirmó Oswaldo Zárate. “Por eso ha ganado más premios en Europa que en México. Faltan historias como esta”.
Desde la visión del director, Claudio Callao, el enfoque fue claro: “La película habla del amor que surge desde el talento, desde la inspiración, más allá del cuerpo. Ella se enamora de la música, y a través de ella se convierte en la musa del artista. Es una historia de dos personas que ganan mucho cuando terminan”.
La apuesta narrativa surgió, según Callao, de la confianza de Zárate y Stevan en el proyecto. Fue así que también lograron reunir a un equipo de altísima calidad”.
Filmada en su totalidad en el municipio de Cabo Corrientes, Jalisco, “La Casa Azul” encuentra en El Tuito y Tehuamixtle un entorno natural tan poético como la historia misma. “La originalidad del Tuíto fue el escenario perfecto para esta historia de amor”, enfatizó Callao.
Zárate, orgulloso de sus raíces, también subrayó su compromiso con la industria audiovisual de Jalisco. “Yo soy de aquí. No quise ser de los que se van y no regresan. Traje industria, apoyé a las nuevas generaciones: 26 alumnos míos de una escuela de cine participaron en la película. Todo el elenco joven viene de ahí. No se trata solo de decirlo, sino de hacerlo”.
Por su parte, Stevan, más allá del éxito del proyecto, se unió a Imaginary Spirit Films por una razón aún más profunda: “Me uní porque compartimos una filosofía: apoyar el cine independiente, contar historias que normalmente no nos dejan contar como actores. Tener un espacio donde esas historias puedan vivir es algo valiosísimo”.
Aunque lleva apenas algunos años como productor, Oswaldo ya entiende el valor de compaginar ambas facetas. “Después de La Casa Azul, todo el mundo quiere colaborar con nosotros. Entiendo mejor lo que implica producir y eso me ha hecho ser un mejor actor. Ahora, en los rodajes, valoro mucho más a quienes están detrás de cámara”.
Callao concluyó con una sonrisa: “Los jóvenes traen una energía que yo ya no tengo, pero yo les doy estructura. Ellos quieren hacer una película al mes, y yo les digo que hagamos dos al año… y con eso ya vamos bien”.
Respecto al estreno, aunque aún no hay fecha confirmada, el equipo espera que “La Casa Azul” llegue a los cines a finales de este año y, posteriormente, a alguna plataforma digital en el primer semestre del 2026. Para seguir el recorrido de la película y futuras noticias, se puede consultar a Imaginary Spirit Films y las redes sociales de sus creadores.
“Esta película no la hicimos desde el ego”, concluyó Zárate, “la hicimos porque creemos que el cine transforma. Y La Casa Azul tiene todo para dejar una huella profunda”.