En su reciente temporada, “Juego de Voces” ha apostado por un giro emocional que eleva la intensidad del formato: ahora, las celebridades se enfrentan entre sí bajo el concepto “Hermanos y Rivales”.
En este contexto, Mayte Lascurain, integrante de Pandora, vive una de las experiencias más desafiantes de su carrera. Su equipo está conformado por Camila Fernández, José Luis Roma, Esteban Silvas y Jorge D’Alessio, mientras que del otro lado compiten su hermana Isabel Lascurain, además de Ernesto D’Alessio, Walo Silvas, Alex Fernández y Raúl Roma.
“No es un programa nada fácil… es un programa que te pone totalmente en un reto todo el tiempo”, confiesa Lascurain a Rosa Distrito. “No es algo que te puedas quitar de la cabeza, estás toda la semana pensando en la canción, en lo que tienes que hacer, en el vestuario…”.
Un reto constante, dentro y fuera del escenario
Para la cantante, cada presentación implica una exigencia que va más allá de lo musical. “Es un programa que te absorbe mucho, muchísimo… pero que da gran satisfacción, porque es una producción de primera”, asegura.
Uno de los mayores desafíos ha sido enfrentarse a géneros fuera de su zona de confort, como el reggaetón. “Fue lo más difícil que he cantado en mi vida… a los reggaetoneros todo mi respeto porque no es nada fácil”, reconoce. “Estuve cuatro días en mi casa estudiándolo… lloré, aventé papeles, ya no sabía qué hacer”. Mayte interpretó “Provenza” de Karol G.
La exigencia no solo es vocal, también física. Recuerda especialmente una reciente presentación con un vestuario complejo de luces: “Esa falda pesaba muchísimo… yo traía (en el cinturon) todas las baterías de los foquitos. Estás cantando en vivo, en altura, con algo que te aprendiste en dos días… es muy tenso”.
Aprender a no ponerse límites
Más allá del espectáculo, la experiencia ha sido una lección personal. “En la vida no te pongas límites… ábrete a la oportunidad de expandir tus capacidades”, reflexiona. “Es muy importante no quedarte en la comodidad”.
Incluso con cuatro décadas de trayectoria, Lascurain encuentra en este proyecto una oportunidad para reinventarse: “No es que no tenga necesidad… es importante retarte a ti mismo”.
Competir con su hermana: un reto emocional
Uno de los giros más complejos del programa ha sido competir directamente contra su hermana, Isabel. “Ha sido difícil en cuanto a la comunicación, no tienes con quién hablarlo ni desahogarte”, admite.
En medio de esta dinámica, ha encontrado apoyo en su entorno cercano, su sobrino y las personas que trabajan con ella: “Me han ayudado mucho en abrazarme cuando me he roto, en momentos de desesperación o ansiedad”.
Historias que transforman
El programa también ha significado una conexión emocional profunda con sus compañeros. “Te encariñas, no sabes cuánto; he llorado mucho con sus historias”, comparte.
Relatos de vida como el de Walo Silvas la han marcado especialmente: “Cuando me dicen ‘yo era albañil y mira dónde estoy’, es ahí donde dices: el límite lo ponemos nosotros mismos”.
Para Mayte, esta convivencia ha creado lazos más allá de la competencia: “Salgo con una familia nueva después de Juego de Voces”.
Vulnerabilidad, fe y sentido de vida
En la conversación, la intérprete también se abre sobre su proceso personal y emocional. “Mi guerra fue conmigo misma, no entendía qué hacía en el mundo”, revela.
A través de los años, encontró respuestas en la introspección, la tanatología y la logoterapia: “Hoy te puedo decir que soy una mujer plena, me tomó mucho tiempo, pero lo logré”.
También enfatiza la importancia de la salud mental: “Hay que estar bien checaditos… también es una cosa física, la química cerebral”. Resaltando que es necesario acudir con psicólogo o psiquiatra según sea el caso.
Un espectáculo para compartir en familia
Finalmente, Mayte invita al público a seguir el programa cada domingo: “Que lo vean, se van a encontrar grandes sorpresas, van a conocer a sus artistas desde lo más profundo”.
Con una mezcla de espectáculo, vulnerabilidad y competencia real, “Juego de Voces” que se trasmite los domingos a las 21:00 horas, se consolida como un formato que no solo entretiene, sino que expone la humanidad detrás de cada intérprete. Y para Mayte Lascurain, el resultado es claro: un reto que, aunque exigente, ya forma parte de una experiencia transformadora en su vida.