SARAO: Si limitas tu vida al blanco y negro, nunca verás el arcoíris

La siguiente historia forma parte de la convocatoria #Sarao2020 convocada por Robsmx en alianza con Codise AC, Guadalajara Pride, Puro Mole y Rosa Distrito. El objetivo de la convocatoria es impulsar la escritura de historias LGBTIQ+ del país. Como resultado se creó un libro digital con 17 historias que puedes descargar gratuitamente en www.librosarao.com. Con el objetivo de seguir dando visibilidad a las historias que recibimos, las estaremos publicando semanalmente para que las puedan disfrutar tanto como nosotros. ¡Disfruta esta historia y compártela con el hashtag #Sarao2020!

Si limitas tu vida al blanco y negro, nunca verás el arcoíris

Por Diana Valenzuela

Comencé a escribir este texto por una inquietud de expresar mi experiencia en torno a cómo he enfrentado ante la sociedad mi orientación sexual. Tal vez mucha gente jamás pueda entender lo estresante que es día a día mentir por omisión. Es cansado, absurdo y doloroso. Tener que escuchar como otras personas, amigos y familiares hablan de sus novios (as) mientras tú debes guardar silencio y censurarte.

Algunas veces tuve que mentir para encajar, para sentirme aceptada dentro de una plática o círculo social. Por mucho tiempo apagué mi voz, y es que creí que estaba haciendo algo mal, que debía “curarme” en algún momento, que decepcionaría a todos; pero con el tiempo creces, aprendes y te das cuenta que sólo amas de una manera diferente y sigue siendo lo más bello del mundo: amor.

Los gays no crecemos como nosotros mismos, creamos una versión que sacrifica la autenticidad para minimizar la humillación y los prejuicios. La tarea de nuestra vida adulta es descubrir qué partes de nosotros somos verdaderamente y qué partes hemos creado para protegernos.

“Salir del clóset” va más allá de gritarle al mundo que eres gay, lesbiana, bisexual, trans, etc.; es un proceso más personal, porque significa aceptarte a ti mismo y esa es la batalla más complicada. Saber que no hay nada de malo en ti.

De joven crecí aterrada porque creía que todos los gays terminaríamos siendo como los estereotipos burlables que salen en la TV. Después de muchos años comprendí que ser gay no te define como persona y que puedes romper con los estereotipos, llegar a ser una mejor persona, sin importar la preferencia sexual que elijas. No importa quién te acepte o no, el amor propio es lo más importante y valioso.

Este tiempo “fuera del clóset” me ha enseñado mucho, aprendí a reconocer aliados en todos lados, porque dentro del armario no puedes notar la luz que existe en los demás, dentro del armario tu brillo no lo ve nadie. Aprendí que la vida te da oportunidades para ser feliz, tú sólo debes aprovechar cada momento, luchar contra tus miedos y comprender que nunca estarás solo, porque más allá del rechazo, más allá de la discriminación que todavía existe, siempre tendremos una mano que nos levante.

El tener a mi familia (mamá y hermana) de apoyo, me hace sentir responsable de ayudar a otros (as) menos afortunados. Nadie merece vivir a medias, nadie debe desperdiciar su juventud por temor al qué dirán.

Viví un momento de mi vida apegada a la religión, atormentada por saber si estaba haciendo mal, pero un día, Dios me sacó a patadas del clóset. Se le acabaron las señales para recordarme que me amaba tal y como soy, más allá de las hipocresías religiosas, los complejos y las burlas. Y aunque puedo decir que “salir del clóset” no fue fácil, ha valido la pena, el sentimiento de libertad y no tener que esconderte ante nadie, no tiene precio.

Espero que las próximas generaciones no salgan del clóset nunca. Que ni siquiera entiendan lo que es eso, que no exista tal cosa, que puedan crecer con libertad y sin miedo o necesidad de esconderse. Ahora sé que puedo ser valiente por mi y por aquellos que aún están viviendo su propia batalla, porque mi voz no la calla nadie, porque la lucha sigue y yo estoy de pie lista para afrontarla.

Finalmente quisiera dejar un claro mensaje. Queridos papás y mamás, ojalá supieran que cuando alguien sale del clóset, lo que menos nos importa es la sociedad, nos vale madres si no somos bien vistos por los vecinos, amigos o familia política, el único apoyo que necesitamos es el de ustedes. Cuando la familia acepta, la sociedad no discrimina. Un hijo gay no significa haber fallado como padres, pero rechazarlo por su orientación sexual es fracasar como padres. Porque a quien de verdad le importas, le es irrelevante a quien ames.

El amor es demasiado bonito como para ocultarlo en un clóset. Hay que mostrarle al mundo que todos tenemos gustos distintos, que todos somos humanos, que todos podemos amar.

NO más: Mamá, papá, soy gay. Desde hoy: Mamá, papá, soy feliz.

mm
La Redacción

¡Sonríe, todo pasa, todo mejora! Equipo de redacción de Rosa Distrito.

RosaDistrito

En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 12 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

Encuéntranos en redes sociales.