En la caótica comedia “No, gracias, ya no fumo”, la actriz Esmeralda Soto da vida a “Nuria”, una joven que encarna el desasosiego generacional, las crisis existenciales de los veintes y el peso de las expectativas sociales. La cinta, ópera prima de Diego Toussaint, compite en la sección Hecho en Jalisco dentro del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG). El filme no solo ha conectado con el público joven, también con el que ya está en sus 30s y sus 40s, pues se ven reflejado en la confusión y ternura de su protagonista.
“Nuria nos representa a todas las personas que nos hemos sentido perdidas, que hemos sentido que no estamos avanzando, que la presión nos gana a veces”, expresa Esmeralda en entrevista con Rosa Distrito. “Yo siento mis 20 como que tengo que lograr todo porque una vez que cumpla 30 ya se acabó la vida… y no. Respirar, no hay prisa. El tiempo no existe”.
Desde la comedia casi involuntaria que emana de su personaje hasta los momentos más sensibles de autodescubrimiento, la película es un espejo de la ansiedad contemporánea. “Me he comparado mucho en redes sociales. Veo que otras personas ya están en proyectos y yo no. Entonces cierro mi celular y me digo: ‘Estoy viva, tengo un departamento, estoy aquí’. Hay que ejercer el presente”.
Soto interpreta a una “Nuria” llena de contradicciones: quiere controlar su mundo, pero no sabe pedir ayuda. “Es muy importante ver a Nuria sin juicio. Una puede desesperarse y decir: ‘¡Te lo están diciendo todos!’, pero es parte de la condición humana no ver, aunque estés viendo. Eso es muy Nuria”, confiesa. “Mi hermana me decía: ‘Hacer lo correcto es lo más difícil’. Y neta, sí”.
La experiencia de filmar fuera de la capital del páis también resultó transformadora. “Hay que descentralizar el cine. Me encantó grabar en Guadalajara. No había visto tomas de la ciudad tan hermosas. A veces el cine se muere cuando ya vimos las mismas locaciones mil veces”, afirma la actriz, agradecida con el equipo joven con el que trabajó. “Siento que Diego (el director) y yo estamos fingiendo que sabemos lo que hacemos. Pero lo hacemos, con miedo y juntos, y eso es precioso”.
Aunque Esmeralda está en un momento muy activo de su carrera, prefiere no planear demasiado: “Estoy viviendo mi presente al 100. Estoy en Guadalajara, voy a cenar con mis amigos. ¿Quién sabe si salgo y me atropella un gato? Estoy fluyendo. Si no tengo trabajo de actriz, hago stand-up. Si no, hago música. Estoy agradecida con todo lo que pueda hacer mientras siga viva”.
En el marco del mes del Pride, la actriz también envía un mensaje de diversidad e inclusión: “Me parece ridículo resumirnos al binarismo de hombre y mujer. Somos seres cambiantes. No hay prisa para conocernos, porque vamos a cambiar todo el tiempo”, reflexiona. “Si quieres salir del clóset, hazlo. Pero a tu tiempo. No hay prisa para nada”.