Anabel Hernández revela vínculos del espectáculo y el crimen organizado en “Las señoras del narco. Amar en el infierno”

Imágenes de Arturo Navarro

La periodista Anabel Hernández ha desatado los demonios de la opinión pública desde hace semanas con la publicación de su reciente libro “Las señoras del narco. Amar en el infierno”, editado por Grijalbo. Obra en la cual, su personaje central es Celeste, quien durante más de una década fue pareja sentimental de Arturo Beltrán Leyva y quien se convierte en la guía de “un viaje en el infierno donde ella vivió y conoció a los jefes de la droga más temidos de los últimos tiempos”, se resalta en la sinopsis de la obra.

En este texto se revelan los nombres de figuras públicas del medio del espectáculo y la política ligados a uno de los capos más sonados de los últimos tiempos. Actrices, cantantes y presentadoras relucen en esta narración por haber convivido con Beltrán Leyva o con otros personajes del crimen organizado, desde lo íntimo. Conversamos con Anabel, quien se coloca de nuevo en el ojo del huracán con el testimonio de Celeste tras haber publicado “Emma y las otras señoras del narco”. Y es que desde el lanzamiento del libro, ha recibido toda clase de opiniones, tanto a favor como en contra.

“Dijéramos que a lo que estoy acostumbrada es que a muchas personas señaladas en mis investigaciones no les gusta aparecer en este tipo de revelaciones periodísticas donde se descubre su involucramiento con el crimen organizado en diferentes niveles. Así que en este sentido, por desgracia, no solo yo, sino muchos periodistas en México estamos acostumbrados a este tipo de reacciones desde violentas hasta claramente agresivas o amenazantes”.

Las mujeres del crimen organizado son figuras reveladoras y detonantes en este universo del narcotráfico. “Lo que nos hace ver este libro es justamente el papel tan relevante y tan importante, prácticamente en la antropología y en la fisiología de cómo funciona el crimen organizado en México, específicamente los carteles de la droga”, dice Anabel, quien resalta lo dicho por su protagonista Celeste, en el sentido de que estas mujeres “son la miel, son la recompensa a la que aspiran estos narcotraficantes”. Y que por lo cual, estas señoras se convierten en un objetivo o una meta para ellos.

“Lo cual nos deja ver que muchas de la criminalidad de Arturo Beltrán Leyva, de su violencia, y de haberse convertido junto con otros miembros del cartel de Sinaloa en esta (mafia) muy poderosa en México, pues justamente era poder tener acceso a estas mujeres, algunas civiles y anónimas, mujeres comunes y corrientes, podríamos decir, y en otro nivel, mujeres del mundo de la farándula y cómo éstas, lo digo directamente, realmente son las que alimentan a la bestia, porque simplemente al hacerse accesibles, al atravesar el puente del mundo de la fama, y dijéramos, la legalidad al mundo del crimen organizado, a las habitaciones, las salas y las comidas de estos narcotraficantes, pues lo que están haciendo es una especie de apología del delito, una validación de estos narcotraficantes”, dice la periodista, en el sentido de que los animan e incitan a continuar delinquiendo para así poder tener acceso a ellos “y entonces se hace un círculo vicioso”.

Pero, ¿por qué estás mujeres acceden a convivir e intimar con los narcotraficantes? ¿Es por dinero o por temor a que les suceda algo? Anabel responde: “Es muy importante hacer la diferencia entre dos tipos de mujeres que por desgracia viven en este ambiente, en ese infierno que es el crimen organizado y los carteles de la droga”. Resalta que por un lado están las mujeres víctimas, las que no tienen voz, “las que son traficadas, violentadas, pero también obligadas a traficar droga, o ser reclutadas para ser sicarias o esclavas sexuales de estos ejércitos de narcotraficantes. Estas mujeres son tratadas como si fueran nada, solo hay crueldad”, refiere.

“Pero hay otras mujeres que son las madres, esposas, hijas, amantes, novias y las artistas de estos narcotraficantes que son tratadas de una manera totalmente distinta, llenas de privilegios, llenas de dinero y llenas de lujos y propiedades, muy particularmente las mujeres famosas para que los narcotraficantes puedan comprar su compañía, pues éstas, dijéramos, tiene un trato VIP dentro de los carteles de la droga, no se les amenaza, no se les obliga, se les seduce con dinero criminal y es ahí donde las historias tienen qué contarse”.

Le responde a Sergio Mayer

En estas investigaciones que se presentan, reluce Sergio Mayer, actor, cantante, empresario y político, que según se describe, le hacía el camino más fácil a Edgar Valdez Villareal “La Barbie” para llegar a las famosas, y así éste recibía compensaciones en dólares. Al ser abordado por los medios de comunicación hace unos meses, el actor externó que la autora lo ha nombrado en varios de sus libros y la instó a que lo denuncie porque si tiene pruebas, sería una obligación moral para ella. Incluso, dijo, que la escritora tal vez está enamorada de él, que debe ser su “crush”.

A propósito, Anabel le responde: “Yo creo que es muy sintomático lo que dice el señor Mayer, porque cuando la gente convive tanto con el crimen organizado, termina como fusionándose, como copiando las mismas ideas. Y estas pobres personas aunque son gente criminal deleznable, se siguen sintiendo atractivos. Arturo Beltrán Leyva, con todo y sus complejos, así se sentía. Así es que me parece que el comentario del señor Mayer es casi casi una confesión de parte, al asimilarse como un igual, de ese tipo de pensamientos y de modos de ser totalmente distorsionados de la realidad hipermachista como es el crimen organizado. A lo mejor de tanto frecuentarlos, terminó haciendo simbiosis”.

También en las investigaciones se refiere que Sergio Mayer junto con Alexis Ayala, habrían sido convocados por “La Barbie” para producir una película sobre su vida y que esta información la habría corroborado Armando González “El Muñeco”.
Anabel, resalta que hasta este momento ni ella ni la casa editorial han recibido ningún tipo de demanda o querella legal con respecto a los nombres de las figuras públicas que se revelan en este libro y sus nexos con los capos del crimen organizado.

Finalmente, también responde a quienes han externado opiniones en relación a que la periodista no ha sido sorora con las mujeres que se mencionan en este libro. “Los debates y los diálogos sobre el libro todavía no terminan de madurar, pienso que apenas se está emergiendo una comprensión total de lo que es el libro, el cual es una investigación y una denuncia periodística, como todos mis otros libros, donde hay hombres y mujeres en este país, y por desgracia en el mundo, que cometen fechorías, que son parte del crimen organizado y que son cómplices en diferentes niveles. Y el periodismo de investigación tiene el objetivo de poder dilucidar y abrir estos secretos ante la opinión pública, no como juicios sumarios, sino para que la opinión pública pueda entender estos fenómenos y cada quien sacar sus propias conclusiones. En el mundo criminal hay un montón de mujeres dedicadas a lavar dinero y al tráfico sexual de niños” de hecho confiesa que en las redes de pornografía infantil y el tráfico sexual de niños, éstas son manejadas por mujeres, así como que quienes trafican con otras mujeres y las encierran.

“A lo largo de esta historia de crímenes se tienen que contar estas mujeres, no es que por el hecho de ser mujer, en automático te hace ser inocente de todo, no. Aquí por desgraciada el mundo criminal, de la injusticia y de la violación de los derechos humanos está hecho por hombres y mujeres y estas historias tenemos que denunciarlas porque no es posible poder tolerar los crímenes y abusos ni de hombres, ni de mujeres”.

Para ver la charla completa con Anabel, CLIC AQUÍ:

SINOPSIS

Tras publicar “Emma y las otras señoras del narco” y convocar a romper el pacto de impunidad dentro de los cárteles de la droga, Anabel Hernández recibió un inquietante mensaje. Mujeres y hombres respondieron al llamado, revelando los secretos del mundo en el que han vivido. Es así como Celeste, quien durante más de una década fue pareja sentimental de Arturo Beltrán Leyva , se convierte en la guía de un viaje en el infierno donde ella vivió y conoció a los jefes de la droga más temidos de los últimos tiempos.

Por medio de un testimonio descarnado y sin censura, el lector sube a una montaña rusa y hace un recorrido con pendientes pronunciadas, giros inesperados y cruces mortales por el inframundo del narcotráfico. En diversas partes del trayecto, junto con los jefes de la droga, aparecen funcionarios públicos, empresarios y políticos en reuniones, llamadas telefónicas y grabaciones. En otros tramos, se ve caminar con tacones altos a decenas de mujeres cuya presencia motiva y perpetúa la maquinaria criminal. Celeste no solo abunda en detalles sobre las famosas Ninel Conde y Galilea Montijo y su vínculo con Arturo Beltrán Leyva, sino que revela la interacción de otras famosas como Mariana Ríos, Dorismar, Betty Monroe, Karla Luna, Karla Panini, Patricia Navidad o la socialité Violeta Vizcarra, una de las encargadas de enganchar a las famosas para llevarlas ante el líder de los Beltrán Leyva.

En el último tramo, la autora explora infiernos paralelos al de Celeste, incluyendo el propio. Asiste al juicio contra Genaro García Luna en Nueva York, donde se encuentra con su esposa Linda Cristina Pereyra. Y, finalmente, se adentra en los núcleos familiares de los Chapitos, cuyo momento criminal está en auge.

¿Quién es Anabel Hernández?

Con una carrera de 28 años, Anabel Hernández es una destacada periodista que se ha dedicado a investigar a los cárteles del narcotráfico en México, la corrupción, las violaciones de los derechos humanos, la desaparición forzada y el abuso de poder. Es autora de seis libros, entre ellos, “Los señores del narco” (Grijalbo, 2010), traducido al italiano y al inglés, “La verdadera noche de Iguala” (Grijalbo, 2016) y “El traidor” (Grijalbo, 2019).

En 2001 recibió el Premio Nacional de Periodismo. En 2003 fue reconocida por UNICEF, la Oficina Regional para América Latina y el Caribe, la Agencia EFE y la Fundación Santillana por su investigación sobre niñas mexicanas traficadas y explotadas sexualmente en campos agrícolas de San Diego, California.

En 2012 fue galardonada con el premio Golden Pen of Freedom de la Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Noticias (WAN-IFRA). En diciembre de 2017 fue condecorada por el gobierno de Francia con la medalla de la Legión de Honor. En diciembre de 2018 recibió el Premio Internacional de Periodismo del diario El Mundo, en España. En febrero de 2019 la emisora pública de Alemania, Deutsche Welle, le entregó el Premio a la Libertad de Expresión 2019.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Quiero ser como Carrie Bradshaw.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 12 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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