“Stranger Things”: decir adiós también es crecer

Todo principio tiene un fin y, después de cinco temporadas, los fans decimos adiós a una de las series más icónicas de la última década: “Stranger Things”. El pasado 31 de diciembre de 2025, Netflix estrenó un octavo episodio de dos horas que marcó el cierre definitivo de la historia creada y dirigida por los hermanos Duffer.

Tras casi una década, los personajes tuvieron un desenlace que, para algunos, fue un final pensado para complacer a los fans y darles exactamente lo que esperaban. Para otros, en cambio, quedó la sensación de que los Duffer no se arriesgaron del todo y optaron por un cierre políticamente correcto, diseñado para no incomodar a la mayoría de los seguidores.

De manera particular, puedo decir que fue un buen cierre. El público tenía tan arraigados a los personajes que una baja del elenco central habría sido devastadora. Para bien o para mal, sabíamos que el gran sacrificio de la culminación de la historia sería “Eleven”, y así sucedió.

El final alternativo que Mike narra en la última secuencia idealiza aquello que muchos hubiéramos imaginado si “Eleven” hubiera salido invicta. Sin embargo, el desenlace tiene sentido: la existencia de “Eleven” siempre se construyó como la de un personaje antisistema, alguien a quien el poder busca dominar, utilizar y someter. Como objeto de deseo y control, su destino era consumirse para dejar de ser la manzana de la discordia.

Narrativamente, la temporada final se sitúa en el otoño boreal de 1987. Hawkins continúa conmocionado por la apertura de múltiples portales, mientras el grupo se une con un solo objetivo: encontrar y matar a “Vecna”. Su desaparición sin rastro, la cuarentena impuesta por el Gobierno y la persecución a “Once” elevan la tensión a un punto máximo. A medida que se acerca el aniversario de la desaparición de “Will”, la amenaza se vuelve cada vez más cercana y reconocible. La batalla final es inminente y solo luchando juntos podrán cerrar definitivamente la pesadilla.

Uno de los grandes aciertos de esta temporada es “Will”. Las paradojas y analogías construidas alrededor de su personaje causaron escozor entre los fans más conservadores, aquellos que aún no asimilan que la diversidad es cotidiana y siempre ha estado presente, aunque decidan ignorarla.

“Will” protagoniza una de las escenas más emotivas en la historia de la serie al aceptarse tal cual es y comunicarlo a sus amigos y a su familia. Es un momento profundamente significativo porque, temporada tras temporada, fuimos entendiendo que “Will” se sentía distinto, y que esa diferencia fue precisamente lo que “Vecna” explotó al considerarlo “débil de mente”. Al final, “Will” rompe tanto el yugo del villano como el de sus propios miedos al asumirse como chico gay. Las metáforas y analogías están increíblemente desarrolladas por los hermanos Duffer.

Entre los personajes que sorprendieron en esta última temporada está “Derek Turnbow”, interpretado por el joven Jake Connelly. Se trata de un niño irreverente, malcriado y muy carismático que comienza siendo odioso y termina volviéndose indispensable y entrañable dentro de la trama. También destaca “Holly Wheeler”, interpretada por Nell Fisher, quien se convierte en una de las premisas centrales del desenlace. Su captura por “Vecna” funciona como detonante narrativo, replicando lo ocurrido con “Will” en el inicio de la serie. Resultan especialmente atractivas las referencias a “Alicia en el país de las maravillas” que acompañan el desarrollo de este personaje.

La paradoja del Upside Down, la realidad y el puente que une a ambos —tres dimensiones del espacio-tiempo— está desarrollada y cerrada de manera sólida y visualmente impactante. A esto se suma el soundtrack, una de las grandes características de “Stranger Things”. En esta ocasión, Tiffany, Prince y Diana Ross toman protagonismo, sin olvidar el impacto cultural que años atrás generó Kate Bush con “Running Up That Hill”.

Entre los aspectos criticables se encuentra la participación de Linda Hamilton como la villana “Dra. Kay”, un personaje acartonado y claramente desaprovechado, al que no se le dio espacio para brillar. Algo similar ocurre con “Joyce”. Winona Ryder parece tener poca relevancia durante buena parte de esta útlima temporada, especialmente cuando el grupo llega al mundo del “Azotamentes”. Sin embargo, en el tramo final los Duffer corrigen el rumbo y le conceden a “Joyce” el acto definitivo de justicia: es ella quien da muerte a “Vecna” tras haber sido derrotado por la pandilla. De esta manera, la serie también le hace justicia a Winona, devolviéndola al foco después de años de permanecer en la sombra de un Hollywood hambriento de ver celebridades caer.

El mensaje final que deja “Stranger Things” tiene que ver con el complejo proceso de crecer y madurar. Las estrellas infantiles crecieron y hoy son adultos, y la serie acompaña ese tránsito. Lo mismo sucede con los personajes jóvenes que ahora entran de lleno a la adultez: “Nancy”, “Steve”, “Jonathan” y “Robin” buscan su propio lugar en el mundo, conscientes de que, aunque prometan seguir viéndose, la vida suele llevarlos por caminos distintos.

Mención especial para Jamie Campbell Bower como “Vecna”, uno de los grandes villanos de la televisión internacional. Su voz, su corporalidad y su presencia construyeron una pesadilla memorable que funciona como metáfora de los miedos más profundos.

“Stranger Things” se despide como una gran serie que marcó un parteaguas en las generaciones recientes. Como dato simbólico, la historia termina en 1989, cerrando el ciclo de una década muy particular en el mundo que se caracteriza hasta la fecha por ser referente global de la cultura pop.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Escribir es vivir.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 17 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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