“Cara de ángel”, la relación destructiva entre madre e hija

Las relaciones madre e hija en el cine siempre me han llamado mucho la atención por la forma en la que son retratadas, es un vínculo con muchos matices que va del amor más honesto, hasta el conflicto más arraigado y en “Cara de ángel” (Gueule d’ange) no es la excepción, es una excelente cinta que te sacude más allá del drama que viven las protagonistas. El cine que te pone a pensar es el que ha logrado su cometido con el espectador y esta película lo hace con creces.

Marion Cotillard es una garantía, toda película que ella haga vale la pena verse, sin embargo, aquí ella es un soporte para darle voz a la figura central – Ayline Aksoy-Etaix– quien hace de su hija “Elli”, una pequeña que está descubriendo el mundo de una manera muy cruda, pero que dentro de su inocencia, no percibe ese panorama, salvo –que no es cosa menor–, la falta de amor y atención que su madre le tiene, “Marlène”, una mujer atormentada por sus propios demonios que no se ha dado cuenta de la necesidad que tiene su hija por ella.

Lo que me encanta de la dirección, del enfoque que le da la cineasta Vanessa Filho, es que no enjuicia a “Marlène”, no es la mala de la historia, porque las madres no tienen por qué ser abnegadas y sumisas, claro, vemos la terrible desatención que tiene para con su hija, pero también nos percatamos que está luchando contra sus propios demonios que son mucho más fuertes que ella. Y en ese destructivo panorama ambas salen perdiendo.

Pocas veces se habla en el cine de problemáticas contemporáneas que afectan a los niños, en este caso se toca el alcoholismo en infantes, como un fenómeno que pensaríamos que solo le llega a los adultos, también ha encontrado a victimas más vulnerables como los niños, así también que eso desencadene cosas aún más graves como el intento de suicidio.

Y aunque la temática en la cinta plantea acontecimientos muy crudos sobre la soledad, las relaciones humanas y el miedo a crecer, la directora nos llena la pantalla con la inocencia de “Elli” y sus ganas de sentirse amada, de encontrar aliados en el camino como su buen amigo “Julio” (Alban Lenoir) que la salven de esa soledad en la que se siente.

También hay un aspecto muy interesante que desarrolla la directora sobre como la misma sociedad nos encasilla o nos lleva a los límites de la doble moral, nos humilla y nos trata como basura. De verdad que es una película que tienen que ver, consulten la cartelera en Cinepólis, esta cinta llega dentro del marco de la edición 2018 del Tour de Cine Francés que finaliza el 19 de octubre.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Quiero ser como Carrie Bradshaw.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, nueve años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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