Evocar un amor imposible

Por vez primera una editorial mexicana publica un texto del legendario escritor francés, Tony Duvert

En su novela “Al morir Jonathan” (1978), Tony Duvert esboza, mediante la relación entre un menor y un joven pintor, lo que fue su proyecto de vida: crear una nueva civilización que preserve el derecho de los menores a su integridad, a sus palabras y a sus deseos.
Dicho texto hoy es publicado por la editorial mexicana Canta Mares, apelando a uno de sus principios fundamentales: dar a conocer una literatura que da cuenta de las múltiples dimensiones de lo humano, así sean las más ominosas.

La obra de Duvert, cuyo valor fue reconocido por figuras como Roland Barthes, René de Ceccaty y Éric Chevillard, y que permaneció en el olvido durante cierto tiempo, ha vuelto a la escena gracias a los ensayos que el escritor Gilles Sebhan le ha dedicado en los últimos años. Varias razones explican este olvido: su retiro voluntario en un pequeño poblado del centro de Francia, motivado por una gran misantropía, y, sin duda la más esencial, su defensa de los “derechos de los menores”. Duvert lanza así un desafío a las convenciones al asumir una postura de radicalidad, de contestación y de crítica total de las costumbres burguesas.

El autor obtuvo el Premio Medicis en 1973. Imagen tomada de internet.

Sobre la vida y obra de Tony Duvert, Gilles Sebhan platica en exclusiva para los lectores de Rosa Distrito.

¿Cuál es tu opinión de “Al morir Jonathan”?

Es sin duda una de las novelas más bellas de Tony Duvert, y la evocación más desgarradora del amor imposible entre un hombre y un menor. Lo escribió en 1977, después de su regreso de una estancia en Marruecos, al momento de su instalación en Tours. La pequeña casa descrita en la novela, la que protege la relación entre el dibujante nombrado Jonathan y el chico llamado Serge, hace pensar en la finca de Thoré-la-Rochette, a algunos kilómetros de Tours, dónde vivía la madre de Duvert y donde acabó sus días. Hay pues en este texto cierto número de elementos autobiográficos.

¿Por qué es importante este libro?

Hay en esta obra un testimonio excepcional, cercano a un informe digno del amor trágico que llevan Romeo y Julieta. Duvert cita a Shakespeare al principio de la novela. En una época cuando el que sale con menores es visto como un monstruo, hay radicalidad al concederle la palabra, al ver las cosas desde su punto de vista, al hacerlo al fondo el héroe y no el criminal. Pocas obras son tan escandalosas como las de Duvert, que sin embargo siempre utiliza la lengua más clásica.

Para aquellos que desconocen al autor, ¿por qué su importancia en la literatura francesa?

Tony Duvert parece tan extraordinario como un cometa. Se inscribe a pesar de todo en una tradición, o más bien una filiación. Digamos que si se cree como Proust que los autores son sólo diferentes encarnaciones del mismo soplo poético y qué existe un hilo secreto que úne a los escritores, podríamos colocarlo en la descendencia de Sade y de Rousseau, autores del siglo XVIII a los que adoraba.

Luego en el siglo XX en la descendencia de Jean Genet, de François Augiéras o de Robert Pinget. A su vuelta, Tony Duvert influyó sin duda sobre bastantes autores. El más evidente es por supuesto Hervé Guibert. Y ya que es cuestión de hilo, espero que también pase por mí.

¿Que opinión se tiene hoy en tu país de sus obras?

Hay que disipar primero un malentendido: la obra de Duvert es desconocida. Desconocida pero legendaria. Digamos que su aura es discreta pero no se debilita, muy al contrario, hasta diríamos que la joven generación la redescubre.

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Omar Gómez

Soy un periodista apasionado por el arte y la cultura francesa.

RosaDistrito

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