Irene Vallejo: “El sueño de dedicarme a la literatura era demasiado grande para alguien como yo”

La autora española Irene Vallejo es hoy día una de las plumas y las voces de la literatura contemporánea más importantes de habla hispana. Su libro “El infinito en un junco”, el cual ahora cuenta con una versión gráfica, la posicionó en los reflectores de la industria cultura. De hecho, ha sido considerado como el mejor libro del siglo XXI según una publicación española que hace un recuento de las obras más destacadas por autores españoles en el periodo del 2000 al 2024.

Sin embargo, antes de este suceso, la escritora pensó en dejarlo todo y dedicarse a su familia, puesto que las puertas de la literatura no se le estaban abriendo. “Yo he sentido tan insólito e inesperado todo lo que ha sucedió en estos últimos cinco años. Pues antes de esto, yo era una completa desconocida en España, por no decir que en el resto del mundo. Además, creía que no iba a dedicarme a la literatura, escribiendo ‘El infinito en un junco’ casi fue despidiéndome de ella”, comparte en entrevista. “Porque había nacido nuestro hijo con muchos problemas de salud y de por sí ya eran demasiadas dificultades”.

En ese momento, también Irene reflexionaba sobre lo complicado que es “picar piedra”, como sucede en cualquier ámbito cuando se tiene el deseo de cumplir un sueño.
“(Pensaba), escribir libros es muy difícil para alguien como yo, ‘soy mujer, no tengo contactos en el mundo literario, ni siquiera vivo en las capitales, sino en una ciudad de provincia en Zaragoza’. Pensaba que eran demasiadas cosas en mi contra, ‘el sueño de dedicarme a la literatura es demasiado grande para alguien como yo’, nadie nunca en mi familia se había dedicado a una profesión artística y pensé que quizá estas cosas no le pasaban a personas como yo, por lo que me estaba despidiendo, esa fue la razón por la que hice este canto a los libros, intentando abrirme este camino, que en ese momento no estaba siendo posible, pero quise agradecer por todo lo que me habían traído los libros y la lectura que siempre han sido muy estimulantes, porque puede que dejes de ser escritor, pero lector nunca”.

Pero luego ocurrió la magia de “El infinito en un junco”, el cual se volvió además un bálsamo entre los lectores que sufrían los estragos de la pandemia. “Y ahora todo lo que ha sucedido ha sido tan increíble, pensaba que en cualquier momento todo iba a ser un sueño o una especie de ficción, por lo que he decidido disfrutar todo al máximo son cosas que quizá solo suceden una vez en la vida”. Sobre si ya planea un reciente texto, comparte: “Tengo notas e ideas, pero siento que en esta vorágine de viajes es difícil tener la calma necesaria para escribir”, pero se dará el tiempo para hacerlo.

Irene además está muy inspirada por las autoras latinoamericanas como Aver Barrera, Fernanda Melchor, Guadalupe Nettel y Cristina Rivera Garza, resaltando que han sido aire fresco para las autoras españolas como ella. Además, también está interesada en las lenguas del sur, en su difusión, entendiéndose que el habla inglesa domina mucho mercado, pero que el español, el italiano y el portugués también siguen su camino y ella celebra ese recorrido.

Sobre la adaptación gráfica de “El infinito en un junco”, expresa: “Para mí (esta aventura) es una traducción más, un experimento en otro lenguaje y una forma de apertura y de mano tendida a lectores a quienes un ensayo de 500 páginas resulta un poco intimidatorio, además, creo que no le hemos rendido homenaje al papel que ha tenido el cómic en la iniciación a la lectura de mucha gente. En el origen emocional del amor a los libros, para muchos de nosotros, incluida yo, están las historietas, los cómics, las tiras y las novelas gráficas”.

Señala que una obra así es una invitación desenfadada y sin pretensiones para invitar a la gente joven a la lectura, además de quienes no lo son tanto, “porque las novelas gráficas son para todo el mundo. Además, aquí la parte experimental es adaptar un ensayo en este formato el cual está pensado más para la narrativa”, expresa Irene en referencia a “El infinito en un junco” el cual reconstruye momentos y lugares de la historia ya desaparecidos, como la Biblioteca de Alejandría.

“Y creo que el hecho de que esté dibujada hace que nos podamos imaginar casi como que paseáramos por sus pasillos y sus patios, deslizándonos a esas atmósferas y lugares, pues creo que la sensación de viaje se hace más poderosa con todas las imágenes que además están muy bien cuidadas desde el punto de vista arqueológico para que respondan realmente a lo que fueron aquellas bibliotecas, como era la Atenas clásica y el mundo romano, así también cómo eran los libros en aquella época, así que (lo gráfico) añade una dimensión más, no hay que imaginarlo. Sino que ya encuentras todas esas imágenes elaboradas a disposición”. El creativo Tyto Alba es el encargado de la ilustración, quien se metió de lleno en la creación de la obra desde la parte visual, realizando cada dibujo de manera artesanal.

“Además, esto (proyecto) es una forma más de revisitar el ensayo unos años después de haberlo escrito, de una manera más humorística, con más libertad en el sentido de intensificar la ironía y la irreverencia. Es divertido porque hay recursos que tiene este ensayo gráfico que no ofrece la literatura”.

La autora resalta que aunque se diga que cada vez más la gente lee menos, ella se sorprende de que en las grandes ferias internacionales como la FIL, “hay una presencia muy clara de gente joven, con muchas actividades destinadas al público infantil. Pienso que hay razones para el optimismo, que sin bien es cierto que la gente que leemos nunca ha sido una mayoría social en ninguna época de la historia, quizá ahora somos una minoría más numerosa que nunca”, se sorprende por ejemplo de los clubes de lectura, de gente que se reúne para leer y compartir sus opiniones. “La sensación de formar parte de una comunidad es más fuerte ahora que incluso antes de la pandemia o los confinamientos”.

Los libros son metamorfosis, expresa. “Desde su invención no han dejado de cambiar, si hay algo que ha demostrado ser capaz de todas las transformaciones posibles, son los libros, desde las tablillas sumerias que se parecen a nuestras tabletas de ahora, así como el rollo de papiro, al códice y pergamino, después el papel y los libros electrónicos”.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Escribir es vivir.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 17 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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