“Luis Miguel, La Serie”, la manera actual de contar los melodramas

Ya se terminó la primera temporada de “Luis Miguel, La Serie” y ya es justo hablar abiertamente del fenómeno que ha sido y del gol que se anota una vez más Netflix, al menos para América Latina y México sobre todo con esta historia. A estas alturas la gran mayoría de nosotros ya veneremos a Luisito Rey como el villano del año, más malo que “Soraya Montenegro”, “Catalina Creel” y “Federico Cantú” juntos. Sin duda Oscar Jaenada con su personaje del papá de Luis Miguel, supera incluso al propio Diego Boneta en la piel de “El Sol”.

Televisa se dio cuenta del imán de esta serie y ya dentro de poco la va a exhibir en su pantalla. Ojalá aprenda la lección y vea cómo se cuentan las historias ahora, porque los dinosaurios que siguen produciendo melodramas en esa empresa nada más no han entendido que el público ya cambió, y que incluso las tías, abuelas y vecinas, a las que según ellos les sigue gustando la fórmula de hace mil años, se han cautivado con tramas como la de Luis Miguel por la manera en que son contadas, la dirección y el lenguaje visual con el que se construyen.

Y no, no es que “Luis Miguel, La Serie” sea la perfección, pero supo jugar con el marketing de las redes sociales, supo saciar el morbo de nosotros los televidentes y nos dejó tan intrigados en el primer capítulo como en el último. Sus productores jugaron bien sus cartas encontrando el lenguaje perfecto entre las plataformas digitales y las activaciones de la vieja televisión, sí, el capítulo nuevo cada semana.

Varios capítulos de la serie fueron aburridos, hay que decirlo, pero se sostuvieron gracias a que había una intriga, como en las buenas historias, en este caso, la desaparición de Marcela Basteri, y ahí estábamos todos pendientes de cualquier pista que diera con ella aún y con tener la seguridad hasta el día de hoy que su desaparición sigue siendo un misterio.

Esta serie fue creada, según se cuenta en los portales de noticias, para salvar de la ruina al intérprete de “La chica del bikini azul”, para recolocar su imagen en el gusto del público y proyectarlo a las nuevas generaciones, y funcionó, se redimió y con creces. Pero no hay que ser ciegos. En la trama vemos a un Luis Miguel cándido y luego casi representado como mártir, cuando la realidad es que siguió el patrón de conducta de su padre, así que aunque mucha de la trama se basa en hechos reales y otra en momentos de ficción, el Luis Miguel de la serie es eso, solo una breve representación del real, y el real ha tenido muchos errores, claro, como cualquier ser humano.

“Luis Miguel, La Serie” nos permitió darnos cuenta que las familias disfuncionales se da en todos los estratos sociales, que los feminicidios también son eco de la farándula y que el poder y la fama siguen siendo destructivos para muchas de las estrellas de la idiosincrasia nacional.

También que a nivel entretenimiento, aunque antes vimos bioseries de Juan Gabriel, Joan Sebastian, Jenni Rivera, Paquita la del Barrio, Julio César Chávez, Lupita D’Alessio, Celia Cruz y José José, la única que ha sido un garbanzo de a libra ha sido la de Luis Miguel, tanto es el furor que frases como “Coño Micky”, “Pichita” y “No me jodas” se quedaron –al menos por el momento– como parte de nuestro léxico coloquial.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Quiero ser como Carrie Bradshaw.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, nueve años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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