Días de confinamiento

Ya ha pasado un mes desde que estoy en aislamiento social. Y a diferencia de otros allegados, no he padecido el confinamiento –de momento–. Generalmente me gusta estar solo, de hecho ser ermitaño ha sido un estilo de vida en los últimos años, no sé si es por la edad, pero tener tiempo para mí es una de las actividades que más me genera placer. Eso sí, no sé si en dos semanas más comience a tener ansiedad o estrés por regresar a mis actividades normales, pero de momento me siento tranquilo.

Lo que sí creo es que con esta contingencia sanitaria habrá un antes y un después en la manera en la que interactuaremos todos, creo que para muchos será difícil tratar de regresar a la cotidianeidad en el sentido de estar rodeados de numerosas personas en centros comerciales o eventos masivos.

El cambio de década y de ciclo van a reorientar nuestros hábitos, estaremos ante un panorama todavía más digital, nuestra realidad será mucho más virtual con decenas de filtros de Instagram o Tik Tok para entablar relaciones con otras personas. Qué fuerte es darte cuenta de cómo tu manera de conducirte en la vida ya cambió, porque si el proceso de esta crisis es fuerte, también será complicado el reajustarnos a la realidad que se nos viene.

También estos días de aislamiento me han servido para darme cuenta que seguimos siendo muy primitivos cuando sale nuestro instinto de supervivencia, traigo esto a colación porque cuando se avisó de comenzar a encerrarnos en nuestras casas, fueron muchas las personas que abarrotaron los supermercados comprando papel higiénico y productos sanitizantes a más no poder, dejamos de ser empáticos con el prójimo para ver solo por nuestro interés, entramos en pánico y todavía ni empezábamos con los días complicados a causa del coronavirus.

Reconfirmo que los seres humanos somos muy complejos, pero muy simples en otros aspectos, creemos en el espíritu santo, pero nos negamos a creer que el COVID-19 existe; preferimos hacerle caso a los audios de WhatsApp donde el tío de una prima de una conocida se inventa barbaridad y media sobre el coronavirus, pero ponemos en duda las declaraciones oficiales de las autoridades, que maquilladas o no, serán la fuente más fidedigna para mantenernos atentos de la evolución de la pandemia.

Nos hemos vuelto locos por mantener nuestro tiempo ocupado, que si hacer ejercicio, cocinar, leer, aprender cursos o hacer tutoriales, pero casi todos, terminamos en la cama viendo el celular y navegando en las redes sociales y YouTube. Y no está mal, cada quien vive su cuarentena como puede y de la manera que quiere.

Hay otros que sin embargo no se pueden dar el lujo de quedarse en casa, tienen que salir a trabajar para poder subsistir, pero los que nos quedamos, tenemos que hacer la diferencia y sí ser muy empáticos con quienes están saliendo a las calles.

Yo no he hecho ejercicio, de hecho he subido de peso, me duele porque ya estaba bajando con mis caminatas diarias, pero entiendo que también es un proceso donde tengo que reorganizarme, pero decidí ir a mi tiempo, trabajando en casa mis actividades como reportero y desarrollando también mi proyecto personal que es Rosa Distrito.

Si te levantaste hoy sin ganas de hacer nada, está bien, si mañana haces un pastel y luego reordenas tu cuarto, está bien. Las crisis como esta pandemia son motores de cambio, áreas de oportunidad…. Y te digo algo, todo esto pasará, no hay duda de que nuestros hábitos cambiarán, pero ahí estaremos, siendo testigos de un momento histórico que nos plantea reorganizar nuestros intereses.

Imagen para la columna, tomada de https://pixabay.com/

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Quiero ser como Carrie Bradshaw.

RosaDistrito

En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 10 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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