Cinco décadas después de abrir su primera tienda en Plaza del Sol en Guadalajara, Gran Vía celebra una historia marcada por la sofisticación, el servicio personalizado y una cuidadosa selección de marcas internacionales.
La firma tapatía conmemora su aniversario 50 con una edición especial desarrollada junto a casas de lujo como Jimmy Choo, Aquazzura, Golden Goose, Giuseppe Zanotti, Paris Texas, Le Silla y Magnanni, una colaboración que representa el vínculo construido con distintas firmas internacionales a lo largo de medio siglo.
Fundada el 9 de abril de 1976 en Plaza del Sol, en Guadalajara, Gran Vía ha evolucionado de una zapatería familiar a un referente del retail premium en México, consolidando una propuesta basada en la curaduría, la cercanía con el cliente y la experiencia de compra. Hoy, esa visión encuentra continuidad bajo el liderazgo de Ignacio Calderón y José Luis Palancares, quienes impulsan una etapa enfocada en innovación y omnicanalidad.
Para Palancares, el éxito de la empresa tiene una explicación clara: la capacidad de detectar talento antes de que se convierta en tendencia. “Yo creo que el éxito de Gran Vía viene sin duda de la curaduría, del scouting que hacemos alrededor del mundo buscando marcas diferentes, buscando diseñadores emergentes”, compartió en entrevista con Rosa Distrito.
El directivo destacó que uno de los diferenciadores de la firma ha sido apostar por creadores desde sus primeras etapas y construir una historia conjunta con ellos dentro del mercado mexicano.
“No tenerle miedo a poder traer a estos diseñadores y empezar con ellos prácticamente desde cero para poderlos presentar al mercado mexicano”, señaló. “Tenemos un muy buen equilibrio entre marcas consolidadas y marcas emergentes”.
Los retos de un retail de lujo en transformación
A 50 años de su fundación, Gran Vía enfrenta un entorno muy distinto al que vio nacer la marca. El comercio electrónico, la velocidad del consumo y una nueva generación de compradores han obligado a replantear las estrategias.
“Hay que entender al nuevo consumidor”, afirmó Palancares. “El e-commerce se empezó a apoderar de todo nuestro consumo y ahorita está existiendo una mezcla muy interesante entre e-commerce y físico”.
Para el empresario, el desafío está en crear experiencias híbridas donde el cliente tenga acceso inmediato a la información, pero también conserve el vínculo emocional con el producto. “Necesita tener contacto con el producto para poder crear un vínculo”, explicó. “La inmediatez se ha vuelto un elemento básico para poder estar cerca de los clientes”.
En ese proceso, la omnicanalidad se ha convertido en uno de los principales objetivos de Gran Vía: acercarse al consumidor más allá del espacio físico y generar una relación más ágil y personalizada.
El lujo está en el trato personalizado
En un mercado donde las marcas venden directamente al consumidor, competir exige algo más que exclusividad. Para Palancares, el verdadero diferencial de Gran Vía sigue siendo el servicio.
“Lo que nos ha hecho diferentes del resto es la atención, el servicio personalizado y el hacerte sentir a ti como cliente que eres lo más importante”, expresó.
La personalización, dice, no es negociable. Cada cliente recibe recomendaciones específicas según su estilo y preferencias, evitando estrategias impersonales. “El peor pecado que puede cometer uno de nuestros vendedores es mandar un mail genérico o un mensaje genérico”, aseguró. “Tiene que ser siempre encontrar la manera de mostrarte que tú me importas”.
Una edición especial para celebrar medio siglo
Como parte de la celebración, Gran Vía presentó una colección conmemorativa desarrollada exclusivamente para la marca junto a firmas internacionales. El proyecto tomó cerca de un año de trabajo y requirió negociaciones y diseño personalizado con cada casa de moda.
“Fue un proceso de un año poder llevar a cabo todo el diseño de cada uno de ellos”, relató Palancares. “Fue un proceso de convencer mucho a las marcas, de demostrarles que esto iba a crear un vínculo mucho más fuerte con clientes fieles”.
La edición especial incluye piezas limitadas como los modelos Saeda100 y Bon Bon de Jimmy Choo; Colette Boot de Le Silla; Lydia Mule y Lydia Boot de Paris Texas; Bow Tie de Aquazzura; Ballstar de Golden Goose; una sneaker de Magnanni y una sandalia de Giuseppe Zanotti.
Cada pieza fue producida en cantidades limitadas y numeradas. Mientras algunas marcas cuentan apenas con una docena de pares, otros modelos fueron desarrollados en mayor volumen ante la expectativa de demanda. “El que más hay es Golden Goose porque notamos que iba a haber una demanda muy fuerte por ese zapato”, comentó.
El futuro: nuevas marcas y talento mexicano
Aunque Gran Vía ha construido su prestigio con firmas internacionales, Palancares asegura que también existe interés por impulsar propuestas emergentes y talento nacional.
Actualmente, la empresa trabaja con nuevas propuestas como Audette, una firma de bolsas creada entre México, Francia y España, además de explorar colaboraciones con diseñadores mexicanos de joyería y calzado.
“No me voy a cansar”, afirmó sobre su interés por acercar nuevas marcas al consumidor mexicano. “Hay que encontrar la manera de seducir al mercado para que se acerque a estas marcas”.
A 50 años de distancia de aquella primera sucursal en Plaza del Sol, Gran Vía mira al futuro apostando por la evolución constante, sin perder de vista aquello que —según Palancares— los ha mantenido vigentes: sorprender todos los días al cliente y construir relaciones duraderas a través de la moda.