“La Bellakita”: una novela urbana que lleva el reggaetón a la literatura

En la edición 2025 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), el escritor Alejandro Carrillo, conocido como “El Aletz”, presentó “La Bellakita”, su más reciente novela publicada por Malpaso. Se trata de una obra urbana, feminista y profundamente corporal que traza un retrato crudo y poético de la violencia, el deseo y la supervivencia desde la voz de una adolescente que habita los márgenes de la Ciudad de México.

“La Bellakita” no solo narra una historia: la performa. A través de una primera persona incendiaria, la novela mezcla slang callejero, lirismo y una cadencia que remite directamente al reggaetón, género que estructura tanto el ritmo como la atmósfera del libro. “Siempre he escrito desde la música, desde el ritmo, desde el cuerpo”, explicó Carrillo durante nuestra entrevista.

Del rock al perreo: una evolución literaria

Aunque esta es la segunda novela de Carrillo, el autor reconoció que el salto entre sus dos libros es radical. “Son novelas muy distintas”, señaló al recordar “Adiós a Dylan” (2016). “Esa novela era de un fanático obsesionado con Bob Dylan, con el rock. Ahora pasamos al reggaetón, lo cual me hace muy feliz (…) son cosas completamente distintas”.

Para Carrillo, ese desplazamiento no fue casual, sino parte de una búsqueda literaria consciente. “Estar en un terreno que no conozco y que me es muy emocionante de explorar, eso es lo que me atrae de la literatura”, afirmó. De hecho, confesó que escribir “La Bellakita” implicó enfrentar prejuicios propios: “Antes de entrarle al reggaetón me parecía lo otro, lo extraño, lo feo, lo contrario al rock”.

Ese tránsito lo llevó a una revelación estética y política: “El reggaetón es el nuevo punk”, dijo, aludiendo especialmente al reggaetón mexicano de mediados de la década pasada, cuando la novela se sitúa temporalmente.

Reggaetón mexa, barrio y memoria

La historia ocurre en 2015, un momento que Carrillo identifica como clave para el surgimiento de una escena auténtica del reggaetón en México. “Ahí estaba este protoreggaetón mexicano que es el cumbiatón, con el Habano, Pablito Mix y todo el colectivo de Under Style”, recordó. Ese contexto cultural —marcado por los combos reggaetoneros, la fe a San Judas, las monas y el barrio— fue fundamental para la construcción del universo narrativo.

La protagonista vive en Chimalistlacoatl, un barrio imaginario conectado por una línea ficticia del metro. “Ocurre todo como en cualquier otro barrio marginal y precarizado de la Ciudad de México, que pues son la mayoría”, explicó el autor. Lejos de los escenarios habituales de la llamada “alta literatura”, Carrillo decidió centrar su mirada en espacios y personajes sistemáticamente excluidos. “Una morrita marginal que estudia en el CONALEP, su mamá vendiendo discos piratas en el metro… esos ambientes son los que me interesa contar”.

Escribir una voz femenina desde la escucha

Uno de los mayores retos de “La Bellakita” fue escribir desde la voz de una adolescente. Carrillo fue enfático en no adjudicarse una experiencia que no le pertenece: “No me atrevo a decir que conozco cómo viven las mujeres y cuál es su experiencia del mundo”. En lugar de eso, eligió un camino introspectivo: “Me acerqué a escribirla desde mi parte femenina”.

Ese proceso convirtió a la novela en un viaje personal. “Para mí el libro fue un viaje para conocer mi parte femenina y cómo se había relacionado esa parte con el resto de mí a lo largo de mi vida”, explicó. La protagonista fue tomando forma conforme avanzaba la escritura: “Al principio la conocía muy poco y la fui conociendo más conforme escribí el libro”.

La investigación incluyó documentales, libros y testimonios de jóvenes reggaetoneras, pero también confrontó al autor con escenas duras. Carrillo relató cómo le impactó escuchar porras sexualmente violentas coreadas por chicas de 16 años en el metro. “Decía: ‘qué cabrón’, porque es justo estar en una cultura donde estos mismos valores hegemónicos están presentes todo el tiempo”.

Con “La Bellakita”, Carrillo plantea una literatura que no busca comodidad ni condescendencia. “La literatura para mí es una forma de conocer al otro, más que seguir autoafirmándonos”, afirmó. Esa postura atraviesa una novela que habla de violencia sexual, abandono, drogas y marginación, pero también de amistad, ternura y búsqueda espiritual.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Escribir es vivir.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 17 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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