Las historias de terror de Oaxaca y Sonora cobran vida en el nuevo libro de Morras Malditas

Durante la edición 2025 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), Janet Mérida y Erika Maldonado —mejor conocidas como Janis y Maldo o, simplemente Morras Malditas— presentaron su nuevo libro “Apaguemos la luz y entremos a la noche”, publicado por Penguin Random House.

Fieles al espíritu de su proyecto sonoro, las creadoras invitaron al público a cruzar juntos “la puerta a historias de vivos y muertos”, dando vida al “Mictlán de las Morras Malditas” desde la página escrita. Su obra, construida a partir de viajes, testimonios y memorias de Oaxaca y Sonora, propone una travesía donde el miedo, la identidad y la tradición convergen en un mismo territorio: la noche.

La obra, como anticipa la escritora Ave Barrera en la contraportada, es “mucho más que leyendas”, pues las autoras hacen resonar “las voces de personas que han experimentado el miedo, el misterio y lo inexplicable”, a partir de un viaje que conecta la Mixteca oaxaqueña con el desierto de Sonora.

Un proyecto largamente soñado

Crear un libro no fue una casualidad para las Morras Malditas, sino un deseo que venían arrastrando desde los inicios del podcast. “Un libro era lo que queríamos hacer desde hace mucho tiempo”, cuenta Janis. “Las dos amamos leer y nuestra bandita también. Siempre nos están taggeando de ‘ya lo compré, ya está en mi biblioteca sobrenatural’.”

El origen del libro, dicen entre risas, tuvo un toque de destino fantástico: “Un día hicimos una brujería, un ritual en el cerro… y curiosamente al día siguiente nos llaman de Penguin: ‘Chicas, no sé por qué, pero tenemos que hacer un libro’. Y nosotras: ¡funcionó!”, expresa Maldo.

Un viaje de carretera hacia lo sobrenatural

Más que una recopilación de historias, el libro está construido como una crónica de viaje. Maldo explica: “Janis y yo hicimos un viaje a Oaxaca desde la Ciudad de México y otro hasta Sonora manejando. Todas las historias que vienen en el libro es como si el lector se subiera al carro con nosotras.”

Las narraciones provienen de voces reales, de personas que vivieron esos encuentros con lo inexplicable: “Fue toda una aventura ir de puerta en puerta: ‘Oiga, ¿usted tiene una historia sobrenatural?’”, relata.

El trayecto reveló contrastes culturales. Mientras en Oaxaca el miedo está ligado a la naturaleza —la neblina, el cerro, la lluvia— en Sonora prevalecen narraciones vinculadas a la industrialización y, sobre todo, una figura omnipresente: “Notamos una presencia muy importante del diablo en Sonora, muy muy fuerte”, explica Maldo.

El sur, el norte y la imaginería que los habita

Janis detalla que en Oaxaca “los espantos están ligados a la naturaleza, a un territorio que hay que respetar”. En cambio, en Sonora, “la maldad tiene un solo nombre: el diablo. Es una región muy católica”, afirma.

Uno de los hallazgos más sorprendentes fue la historia de los chíporos, en Santa Catarina Xtepeji, Oaxaca. “Son guardianes del pueblo. Se convierten en bolas de fuego y cuidan que no llegue la enfermedad ni la maldad”, narra Maldo.

La comunidad les explicó que la presencia de estos seres es cotidiana: “No, aquí no hay nada sobrenatural… solo chíporos”, cuentan ellas entre risas haciendo énfasis que la gente lo ve tan cotidiano que no lo vincula con los sobrenatural.

Cuidar la tradición sin dañar a lo vivo

El podcast y ahora el libro se han convertido en un puente para reflexionar el folclor sin caer en prácticas que dañen el entorno. Janis recuerda. “Siempre decimos que hay que tener respeto a los animales. Estamos súper en contra del maltrato. Mucha gente cree que hay que apedrear a una lechuza… y no. Aunque sea mensajera, ¿por qué hacerle daño?”. Para ellas, desmontar creencias violentas también es parte del proyecto cultural que encabezan.

Volver a la raíz

Ambas destacan que el fenómeno Morras Malditas tiene que ver con identidad y memoria. “Estamos volviendo a la raíz. Cuando te preguntan de dónde eres dices la ciudad donde naciste, pero ¿y tu raíz?”, comparte Janis. “Nuestros abuelitos son de la Mixteca, de los Altos, de Sonora… Y aunque migramos, el ombliguito sigue allí.”

El libro busca rescatar lo que llaman “tesoros inmateriales”. “Si nosotras no contamos esos relatos, se pierden para siempre.”

Morras, madres y futuras generaciones

El impacto del proyecto ha generado encuentros inesperados. “Hay familias que reconectan. A veces escuchan un capítulo y la abuelita dice: ‘A mí una vez me pasó tal cosa’”, cuentan.

Incluso sus seguidoras más jóvenes ya llevan a sus hijos a conocerlas: “Habrá infancias malditas, morras que de grandes dirán: ‘Yo escuchaba a las Morras Malditas’”, celebran.

Un libro hecho por morras, para morras (y para todes)

La edición también es un statement. “Es un libro que dices: ‘Esto lo hizo una morra’. Todo está muy pensado. Las ilustraciones las hice yo, cuenta Maldo, orgullosa. “Si te gustan las historias sobrenaturales te va a encantar… y si te gusta el diseño editorial, también.”

De la carretera a la pantalla

Además del libro y el audiolibro narrado por ellas mismas, preparan más sorpresas. “Este viaje lo grabamos en video y el próximo año queremos sacar algo con ese material”, adelantan.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Escribir es vivir.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 17 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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