“Honey boy”, la relación de un hijo y su padre

Shia LaBeouf literalmente se puso en los zapatos de su padre en su reciente película “Honey boy”, de la cual es guionista y coprotagonista. Y es que encarna a su papá cuando él propio Shia era adolescente y comenzaba a gestarse su carrera en la industria del cine; sin duda este proyecto resulta muy catártico e intimista para el histrión al exponer en una ficción con tintes biográficos, el vínculo tan polarizado entre amor e ira que vivió con el hombre que le dio la vida.

La cinta, que es dirigida por Alma Har’el, es un espejo en el cual todos nos podemos visualizar sobre la manera en la que tenemos de relacionarnos con nuestros padres, sin duda, a mí en lo particular me pegó mucho y seguramente a varios más también. Y es que nuestros papás no nacen sabiendo cómo educarnos o de qué herramientas dotarnos para enfrentar a la vida, son seres de claroscuros y ahí radica lo mágico de la cinta, que ni la directora, ni Shia como guionista, juzgan a “James Lort”, el nombre ficticio que le dio a su papá –Jeffrey Craig LaBeouf–. Qué gran manera de perdonar a tu papá y decirle que lo quieres.

Los actores Noah Jupe y Lucas Hedges son quienes interpretan a Shia en su adolescencia y juventud con el nombre ficticio de “Otis”, qué grandes histriones ambos, sin duda tienen una carrera por demás prometedora en el cine. Noah debió ser considerado como uno de los nominados en las pasadas entregas de premios, mantiene unos duelos actores impresionantes con Shia, mientras éste explota continuamente en escena, a Noah le toca la contención, algo muy complicado para cualquier actor y él con su juventud que podría ser un punto de inexperiencia, lo hace extraordinariamente.

De alguna manera, “Otis”, era el equilibrio para su padre, buscaba siempre alejarlo de los problemas, cuidándolo y protegiéndolo, además, es interesante cómo retratan de una manera naif su despertar sexual, que en realidad tiene más que ver con sentirse identificado con alguien, saber que no está solo en el mundo.

Por otro lado, a Lucas le toca representar al joven lleno de ira que se está tratando en un centro de rehabilitación para continuar con su vida, ser el muro de contención de su padre lo terminó por envenenar y está siguiendo los mismos patrones que él, pero ha decidido darle un giro a su vida, aunque eso le está costando mucho. Qué gran película tan íntima y personal que a la vez se vuelve tan universal porque nos permite empatizar con nuestros propios demonios y con los de nuestras familias.

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Kike Esparza

Soy un periodista apasionado del cine, la música y la moda. Tengo una obsesión por contar las horas y estornudar una y otra vez cuando tengo que tomar una decisión. Quiero ser como Carrie Bradshaw.

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En este blog Kike Esparza habla desde su experiencia, 10 años en el periodismo le han permitido adentrarse y disfrutar de tópicos como el cine, la música, la moda y la diversidad. Rosa Distrito es el espacio que disfrutamos todos.

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